Desde hace algún tiempo me ronda la idea de escribir un post protesta sobre el abuso del móvil en los trenes. Pero hoy, tras un (insorportable) viaje de casi 3 horas en el ave madrid malaga no tengo más remedio que hacerlo.

movileseneltrenno Esto es un tren... no un locutorio!

Volvía de Málaga, tostadito por el sol y con la mochila cargada de libros, apuntes y pocas ganas de volver al trabajo. El finde ha sido intenso por tierras del sur y me tomaba el viaje como algo tranquilo, mirando el paisaje y esas cosas…

Nada que ver con la realidad. A los cinco minutos de salir de la Estación Mária Zambrano, más o menos a la altura de los talleres de Los Prados. Otra viajera (mona, flequillo, pinta de estudiante de privada) comienza a charlar por el móvil con una supuesta amiga:

_ Fulanita, no te lo vas a creer… si, voy para Madrid, tía que pereza… na, que te llamaba…

// INCISO: Viajaba en preferente, recientemente, la Renfe, ha sacado una tarifilla de precio similar a la clase turista y weno, me dije, viajo de mañana, al menos me darán un suculento desayuno… //

Viajera: _ Me lié con él… sí, lo sé, es un cabrón… salí con estas, pero me llamó… mierda! juré que nunca lo volvería a hacer… sisi, lo sé…

Imposible dormir, medio vagón pendiente de la conversación. Algunos llevaban el portátil, el ipod y con los cascos no escuchaban… pero un servidor quería dormir… DORMIR!!!…

Falta de previsión, y más viajando en preferente donde los hombres de negocios cierran tratos, despiden a empleados, llaman a sus amantes… y un sinfín de historias que dan para una novela… pero la niña seguía… erre que erre, sin parar…

Llegó el túnel

Viajera: _ Ya, ya, no me lo recuerdes… joe, y mañana empiezo la facultad… yo así no puedo empezar… no veas que comedero de cabeza…

El convoy comenzaba a ascender cruzando el Valle del Guadalhorce y, al fondo, se divisaba el túnel de Abdalajís. Este túnel tiene miga, creo que son unos 8 kilómetros tirando a lo bajo y es conocido popularmente como el “lavaero”, por la gran cantidad de fugas de agua que aparecieron antes de la inauguración (y que todo hay que decirlo, dejó el acuífero del pueblo hecho un secarral).

Era mi esperanza, la piedra caliza haría su servicio, el móvil perdería cobertura y yo me dejaría caer en los brazos de Morpheo… sí, lo hice, durante 10 escasos minutos que el tren tardó en cruzar la zona… en Antequera la niña siguió erre que erre, a un volumen considerable, jodiendo a todo el vagón…

Tenía dos opciones, alzar la voz y mandar callar (ya lo hice una madrugada en un tren plagado de militares y casi acabamos mal) o retirarme a la cafetería, tomar una tila , respirar hondo y leer la revista Paisajes

Como no tenía ganas de trifulca y, tras media hora de tragar con una conversación que ni me iba ni me venía, me piré a la cafetería… me leí mi libro y casi llegando a Atocha volví a por mis cosas y… ¿adivinan que hacía mi compañera de viaje?

SEGUÍA HABLANDO POR EL MÓVIL

(Imagino que relatando SU fin de semana a la cuarta o quinta amiga de la agenda)

Me pregunto, ¿para qué sirve la advertencia de que sólo se debe usar el móvil en las plataformas habilitadas?, ¿se imaginan que en vez de un pobre estudiante la afectada fuese una señora con un bebé de meses?, ¿fumaba usted en el vagón de no fumadores cuando se podía fumar en los trenes o se iba a esa zona?, ¿por qué renfe no instala inhibidores que corten estas comunicaciones absurdas y no permiten viajar cómodo al pasaje?… CONTINUARÁ…

Por cierto, me he tomado la molestia de curiosear en papá google y encuentro que hay más gente molesta con este tema. Jorge Gobbi de blog de viajes escribió recientemente un post titulado Movilidad molesta que recomiendo leer. También parece ser que en Europa toman medidas al respecto, por ejemplo en Austria, mientras que en Japón, se pasan un poquito de la raya…

PrintShare

No related posts.

Related posts brought to you by Yet Another Related Posts Plugin.